La narcolepsia es una afección poco común que afecta a alrededor del 0,05% de la población, cuyos síntomas alcanzan la máxima exposición entre los 15 y los 20 años. La narcolepsia está marcada por una excesiva somnolencia durante el día, que podría ser tan grave que interfiere con el funcionamiento, y a veces resulta en inesperados "ataques de sueño”. Las personas con narcolepsia suelen manifestar los síntomas asociados de parálisis del sueño, alucinaciones hipnogógicas, cataplexia y comportamiento automático.
La parálisis del sueño suele ocurrir cuando quien duerme se encuentra acostado, antes de dormirse o luego de despertarse. Es incapaz de moverse durante algunos segundos, minutos o más. A veces, los durmientes sólo pueden mover los ojos. Los episodios son, por lo general, inofensivos, aunque pueden resultar en una verdadera angustia para quien los sufre.
Las alucinaciones hipnogógicas también suelen ocurrir cuando quien duerme se encuentra acostado, antes de dormirse o luego de despertarse. El que las sufre puede experimentar alucinaciones auditivas, visuales, táctiles u olfativas durante períodos breves. Las personas a veces las describen como experiencias breves, similares a un sueño. Si bien estas experiencias no son preocupantes para muchos, algunas personas pueden tener alucinaciones aterradoras o perturbadoras que les provocan gran angustia.
La cataplexia se caracteriza por la pérdida repentina de la tonicidad muscular estando despierto. La persona que la sufra experimentará una caída leve y transitoria de la tonicidad muscular (por ej. un brazo que queda colgando o períodos de torpeza asociados con dejar caer cosas), o puede padecer una grave pérdida de tonicidad muscular que resulte, literalmente, en caerse al piso, y durante los ataques es posible que se vea afectada el habla. La cataplexia suele aparecer a causa del estrés, la fatiga o la experimentación de emociones intensas tales como ira o risa. La narcolepsia y la cataplexia son tan poco comunes que los profesionales médicos a menudo no pueden diagnosticar el problema en forma precisa.
Los comportamientos automáticos se refieren a acciones de las cuales la persona no tiene recuerdos. A veces, las personas que los padecen manifiestan estar actuando "entre la niebla". Por ejemplo, una mujer con narcolepsia entró a la sala de su casa y encontró un hermoso jarrón sobre la mesa. No tenía idea de dónde había salido, hasta que miró su chequera y se dio cuenta de que lo había adquirido recientemente al salir de compras. Se había olvidado tanto del jarrón como de la salida para hacer compras. Los comportamientos automáticos probablemente se deban a una somnolencia grave.
La narcolepsia suele diagnosticarse en las instalaciones de un laboratorio del sueño. Un indicador de diagnóstico de narcolepsia es la ocurrencia de sueño con movimiento ocular rápido (REM, por sus siglas en inglés) en las siestas de prueba durante el día.
La narcolepsia por lo general se trata con medicamentos estimulantes para resolver la somnolencia diurna y medicamentos tricíclicos o de otro tipo para resolver la parálisis del sueño, las alucinaciones hipnogógicas, las alucinaciones y la cataplexia. Entre estos medicamentos se incluyen estimulantes tales como el metilfenidato (Ritalin®), el pemoline (Cylert®) para la somnolencia y la fluoxetina (Prozac®) y la venlafaxina (Effexor®) para la cataplexia y los síntomas asociados. No obstante, no se garantiza la efectividad y algunas personas pueden experimentar efectos adversos no deseados. Hay dos medicamentos nuevos, el modafinil (Provigil®), recientemente aprobado por la FDA para el tratamiento de la somnolencia asociada con la narcolepsia, y el gamma-hidroxibutirato (Xyrem®), que alivia los síntomas de la narcolepsia, incluyendo la cataplexia.
Para obtener información sobre la narcolepsia, hable con su médico. Puede encontrar información adicional en www.narcolepsynetwork.org y obtener folletos informativos para pacientes llamando al 212-994-5100.
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