Cada uno de nosotros tiene un “reloj biológico” interno que rige los ritmos regulares y diarios del sueño y la vigilia. Este ritmo, conocido como ritmo circadiano, aumenta la probabilidad de que podamos dormir en determinado momento del día y que podamos estar despiertos en otros momentos. Es tan poderoso que se considera uno de los principales determinantes del sueño, e incluso continúa ejerciendo su influencia en ausencia de pautas de tiempo.
Los ritmos circadianos pueden alterarse. Esto ocurre cuando el ritmo que conduce el sueño y la vigilia se desincroniza en relación a los tiempos deseados de sueño y vigilia. Un ejemplo común de esta afección se conoce como “jet lag”, o desfase horario, que puede ocurrir durante un viaje a gran velocidad sobre varias zonas horarias. Por ejemplo, una persona que vive en Los Ángeles, California, y viaja en avión por Nueva York, se sentirá totalmente despierto a la hora de ir a dormir luego de llegar a Nueva York. Mientras que la “hora reloj” real en Nueva York sea medianoche, el reloj biológico del viajero seguirá en horario de California, diciéndole a su cerebro que sólo son las 9:00 p.m. Hay varios tipos de trastornos del ritmo circadiano que se pueden diagnosticar y tratar:
Síndrome de fase adelantada del sueño: el síndrome de fase adelantada del sueño se caracteriza por una tendencia a sentirse somnoliento y quedarse dormido al anochecer, y a despertarse demasiado temprano en la mañana. Las personas a menudo hallan que no pueden disfrutar las actividades de la noche a causa de su somnolencia y algunos se quejan de "insomnio" en las horas de la madrugada. Una persona que tenga las fases adelantadas podría dormirse a las 7:00 p.m. y despertarse ocho horas después, a las 3:00 a.m. En tales casos, el reloj biológico de la persona está fijado para acostarse y levantarse más temprano.
Síndrome de fase retrasada del sueño: el síndrome de fase retrasada del sueño se caracteriza por una tendencia a permanecer despierto y dormirse tarde, y despertarse tarde por la mañana. Las personas con este problema suelen hallar que ocupan las horas de la noche con actividades, esperando a sentir el sueño suficiente como para irse a la cama. Despertarse por la mañana puede tornarse en una tarea muy difícil, que interfiere a veces con la capacidad de conservar un trabajo. Una persona con fase del sueño retrasada puede llegar a dormirse a las 4:00 a.m. y despertarse a mediodía. En tales casos, el reloj biológico de la persona está fijado para acostarse y levantarse más tarde.
El síndrome de fase retrasada del sueño se observa en personas jóvenes que desarrollaron hábitos nocturnos. Pueden surgir problemas cuando estas personas abandonan el entorno académico y se integran a la vida laboral activa. Las llegadas tarde y la somnolencia durante el día suelen interferir con el desempeño laboral.
Trabajo en turnos: más del 16% de la población activa del país realiza algún tipo de trabajo habitual en turnos. El trabajo en turnos incluye turnos por la tarde, la tarde-noche, la noche, turnos rotativos y turnos cortados, al igual que horarios de trabajo extendidos. Los trabajadores en turnos pueden encontrar dificultades para mantenerse despiertos durante los períodos de trabajo, y que les cuesta dormir cuando tienen la oportunidad de hacerlo. El resultado es una persona fatigada, somnolienta y mal adaptada a su horario de trabajo.
Los tratamientos de los trastornos del ritmo circadiano incluyen, típicamente, manejo conductual del problema de sueño. Los medicamentos usados para tratar el insomnio no son muy efectivos si se usan fuera del contexto de un tratamiento de conducta. Los datos sobre algunos medicamentos que promueven la vigilia sugieren que estos medicamentos pueden resultar útiles para mantenerse despierto durante los períodos de vigilia deseados.
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